Atrapada en un lugar del espacio-tiempo indeterminado, la mansión —cuyos habitantes no pueden abandonarla pues han sido seducidos por ella —, puede despertar en cualquier lugar o época de un modo imprecedible. Eso lo decide la pluma del escritor o escritora que se aloje en Mhanseon. Pero… ¿quién vive en la mansión? Pasa y lo comprobarás.

29 de febrero de 2012

Necesitamos un Plan por Nucky


Los días transcurrían tranquilos en la mansión. Todos los huéspedes parecían concienciados de cumplir el contrato y se encerraban gran parte del día en sus habitaciones para escribir. Yo no sabía cómo eran capaces de hacerlo, aquella casa ocultaba grandes misterios y todos sus huéspedes, con movimientos casi programados, parecían no darse cuenta de esas habitaciones misteriosas que permanecían cerradas, de esos personajes que nos perseguían con su mirada desde los cuadros, tratando de captar nuestra atención, y de esas melodías melancólicas con tintes de jazz que de vez en cuando se escuchaban por toda la casa.

La noche del 13 de febrero sería una fecha importante en mi estancia en Mhanseon, por una vez en mucho tiempo el sueño llegó rápida y sospechosamente de forma natural. Esa noche fue la primera vez que no deambulé por los pasillos de la casa junto a Vichoff. Aquella mañana, mi reloj biológico tampoco quiso despertarme y tuve que esperar a que tres golpes secos en la puerta me sacaran de mi trance. Mientras me incorporaba, escuché la voz de Vichoff desde el otro lado de la puerta. Me incorporé y la abrí.

- ¿Estás bien, niña? – Preguntó Vichoff- ¡Son las doce!

Había estado durmiendo doce horas seguidas. Por lo que parecía, ni si quiera me había dado tiempo a ponerme el pijama, llevaba la misma ropa que en la cena. Aún medio dormida, miré la cara de Vichoff.Su rostro mostraba preocupación.

- Estoy bien, Vichoff, ¿y tú? No tienes buena cara.

Casi sin darme cuenta, tenía a Vichoff sentada en el borde de mi cama preparada para contarme aquello que parecía preocuparle.

- Jamía, estoy en un”sisintí” que no puedo. No he dormido nada esta noche.

Cuando Vichoff usaba aquella expresión ya me adelantaba que lo que iba a contar era inquietante, por lo menos para ella.

- ¿Y cual es ese “sisintí”, jamía? – le pregunté para que prosiguiera.

- Pues al ver que no aparecías anoche, decidí recorrer los pasillos de Mhanseon yo sola, ya sabes que me gustan las rutinas. Me sorprendió ver luz en una de esas habitaciones que siempre se encuentran cerradas. Las que no aparecen en el mapa.

En ese momento bajó el tono de voz y prosiguió con su historia.

- Sí, había luz en la habitación V.R. La curiosidad me pudo, ya sabes, y me acerqué sigilosamente. La puerta estaba entreabierta, lo justo para verle.

- ¿Ver a quien? – le dije.

Desde luego por la expresión de su cara pude intuir que no era ninguno de los huéspedes. La miré mientras levantaba mis hombros para que prosiguiera. Ella bajó aún más su tono de voz y dijo susurrando.

-  El Conde Torn…

Bueno, no me sorprendió tanto aquella respuesta, estaba claro que si alguien tenía acceso a esas habitaciones, ese sería el Conde y si las tenía cerradas con candados también sería por algo.

Es cierto que el Conde no se dejaba ver mucho, pero… no vi nada raro en ello.

- ¿viste algo más? – le pregunté.

- Claro que vi algo más, menos mal que el no me vio a mi, qué vergüenza...

- ¡Me quieres contar de una vez qué pasa! – le dije impaciente.

- Pues pasa, niña, que el Conde Torn estaba abrazado a un maniquí que lucía un precioso traje de novia y no hacía más que decir “Victoria. ¿Por qué me dejaste?”.

- ¡¿Victoria?! ¿Quién es Victoria?

- Y yo que sé, me fui antes de que me viera. Esta casa cada vez me das más miedo, niña…

-  Bueno, tranquila, que no es para tanto.

Tras esa conversación decidimos salir a dar un paseo por los exteriores de la casa. Vichoff siempre era fiel a su rutina y yo casi siempre fiel a sus hábitos. Al cruzar la puerta que accedía al jardín principal, la sombra del Conde Torn se proyectó sobre nosotras. Sus ojos, inyectados en sangre, fijaron su mirada en Vichoff. Ella tampoco desvió la vista y quiso desafiarle -típico en ella- . Justo cuando sus miradas se cruzaron tuve claro que Torn lo sabía, Vichoff sabía que lo sabía y por extensión sabía que yo tenía que saberlo. Fue la primera vez que sentí miedo en Mhanseon, aquellos ojos no presagiaban nada bueno.

El Conde Torn prosiguió sin inmutarse su camino, ni si quiera nos saludó, su mirada nos bastó para darnos cuenta de que aquello no iba a quedar así. Ese día Vichoff creyó oportuno, por una vez en la vida, romper su rutina.

- Niña, hoy no damos el paseo, se me han quitado las ganas. Necesitamos un plan, el conde oculta algo, y lo peor, es que está claro que él sí tiene uno para nosotras.Vayamos al salón, ¿quieres?

Dicen que “el tiempo” permite analizar mejor los hechos. Hoy pienso que el sueño profundo de aquella noche tampoco fue una casualidad y que el propio Torn lo provocó mandando poner algo en mi cena. Quizás porque sabía de antemano que yo nunca hubiera permitido a Vichoff acercarse a la puerta.


Nucky

1 comentario:

  1. Y ahora qué...no puedes dejarme de esta manera, tienes que continuar. El conde Torn y Victoria. Y ahora que también yo lo sé, ¿qué va a pasar conmigo?

    Siento miedo, Nucky...

    Besos y un fuerte abrazo.

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Al escrit@r que escribió este cuento le encantaría conocer tu opinión y aprovecha para darte las gracias por visitar Mhanseon.

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