Atrapada en un lugar del espacio-tiempo indeterminado, la mansión —cuyos habitantes no pueden abandonarla pues han sido seducidos por ella —, puede despertar en cualquier lugar o época de un modo imprecedible. Eso lo decide la pluma del escritor o escritora que se aloje en Mhanseon. Pero… ¿quién vive en la mansión? Pasa y lo comprobarás.

11 de febrero de 2012

El plan de Victoria


Leonora Carrington

 Veo todas las tardes a Victoria Robles en el salón, en un sillón, al lado de la ventana que da al porche, con su cuaderno de notas – supongo que será el cuaderno de notas número mil de los que guarda y acaricia como si fueran el corazón de un niño perdido – escribiendo, sin levantar la cabeza de su pequeño horizonte, con las manos sujetando los renglones que, impenitentemente, dibuja en el papel. Esos renglones que quizás contengan un mundo lleno de secretos que solo ella conoce. Mientras escribe, apoyada en una tablilla de madera con unas flores silvestres grabadas en una esquina, Victoria sonríe. Seguramente habla con alguien en silencio, seguramente juega con alguien.

Hace unos días, una de esas tardes que la encontré sola, aislada en su escritura, me atreví a preguntarle sobre su cuaderno. Esta es la breve conversación que mantuvimos y cuyo final me llevó a un sobrecogedor y precioso descubrimiento.

- Hola...no quiero molestarte, pero te veo siempre escribiendo, llenando hojas y hojas sin parar…¿son cuentos, historias?

Victoria levantó la vista y sonrío, pero no dijo nada. Yo le sonreí también y la miré.
Comprendí que la pregunta había sido inoportuna, que había interrumpido sus pensamientos, y añadí:

- Ya, son cosas personales…perdona mi indiscreción. Sigue, no te molesto. Era simple curiosidad, por acercarme un poco a ti.
- Son…cuentos. Cuentos para niños…y también notas de la vida. Sí, también notas de la vida.
- Ah…¿y…publicas lo que escribes?
- Bueno…escribo…y supongo que sí, que algo verá la luz fuera de mi, pero no es lo importante.
- ¿Qué es lo importante?
- Lo importante es el plan.
- ¿El plan?
- Bueno, mi plan.
- ¿Tienes un plan?
- Todos tenemos un plan.
- Qué pequeño misterio, ¿no?
- Si. La vida es un misterio. Nuestra vida, desde luego, lo es. Un plan inmenso lleno de planes particulares. Algunos no llegan a conocer el suyo, y, simplemente, aceptan los planes de los otros.
- Y…- me atreví a seguir, una vez roto el primer hielo - ¿tú conoces el tuyo?
- Sí.
- ¿Podrías contarme algo de él, o ya estoy entrando demasiado en tu intimidad?
- No. Si te he contestado es porque, de vez en cuando, no soy esa extraña aislada que no habla con nadie. Si lo he hecho es porque me has parecido bien.
- ¿Te he parecido bien?
- Si – rió con ganas – me has parecido bien. Y sí, te voy a dejar leer algo, y quizás entiendas un poco mi plan.

Victoria sacó un sobre de una carpeta que tenía al lado. Era un sobre violeta y dentro había una carta que parecía de otro tiempo. Un papel amarilleado por los años en el que se veían unas líneas escritas en tinta china.

- Lee. Puedes leer.
- Gracias…

La carta decía así:


Estimada señorita:

Observo, desde la privilegiada atalaya de la gloria que ahora habito y soñé en vida, sus esfuerzos por vivir, cada día, lejos del ajetreo de la ciudad. Observo sus intentos de ser usted misma, a través del pensamiento y la escritura, de crear historias en las que la imaginación sea el vehiculo para viajar y comprender la existencia, para llenar sus horas de juegos y no pensar en la crueldad de la vida, en tantas cosas que nos destruyen y nos llevan al infierno del dolor. Como sabe, mi existencia fue extraña y solitaria, y la llené de páginas escritas dirigidas a los únicos que pueden habitar el mundo sin pretensiones, los únicos seres para los que el presente lo es todo, para los que no hay diferencia entre la realidad y la irrealidad: los niños.
Yo mismo fui un niño grande, un niño que no quería crecer y que decidió trazar un plan ajeno a todo lo que le rodeaba. Un plan que incluía vivir con la única luz de una cajita de cerillas, perderse arrastrado por la corriente formada por la lluvia en el alma de un diminuto soldadito de plomo, salvar sus sueños convirtiendo en cisne a un patito feo. Yo no era atractivo para los demás, pero intenté encontrar un mundo paralelo donde poder volar entre las calles, e hice de Copenhague  un lugar habitable y mágico, solo porque allí enseñé a mis alumnos, y porque allí escribí y creé mis cuentos.
La escribo desde el pasado, Victoria, porque se lo que es no comprender del todo lo que sucede a nuestro alrededor, no comprender el sentido de la vida y, sin embargo, tener que dárselo. Encontré su dirección en mis sueños, supe que usted entendería mi camino, y por eso le escribo esta carta. Quizás, en el futuro, nos encontremos en eso que los demás llaman existencia. Pero, mientras, solo le pido una cosa: escriba. Deje que su mano contenga todo el universo. Ponga en hojas todo lo que intenta. Mezcle su cotidianeidad con la fantasía. Y no se rinda nunca.

Hans Christian Andersen.


Me quedé helado. Me pareció, que, en ese momento, la magia se podía tocar, era sólida, y estábamos inmersos en ella. Que todos mis conceptos sobre lo posible y lo imposible se venían abajo. Que lo que creía que tenia sentido, no lo tenía, y lo que, aparentemente, era absurdo, era un camino abierto hacia la inmensidad de lo que me quedaba por descubrir. Devolví la carta a Victoria y, con una sonrisa, apreté su antebrazo, añadiendo un “Gracias” tenue y cálido. Ella apretó también mi brazo y, mirándome fijamente, me dijo con suavidad y firmeza:

- Este es mi plan. Este es el plan. Encontrarle.



Nota.- Victoria Robles es escritora de cuentos infantiles. Vive permanentemente en su mundo de sueños. Es una mujer atractiva, hermosa, pero solitaria. Habla poco y, normalmente, permanece en su mundo de escritura, en su mundo interior, que es su exterior. Este relato, aunque parezca inverosímil, es absolutamente real.

Emilio Porta

4 comentarios:

  1. Me encanta, Emilio..qué texto y qué reflexiones. Todos tenemos un plan infinito...

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  2. Carmen...que te voy a decir que no hayamos leído. Tú de mi y yo de ti. Tu camino y el mío hace tiempo que se escriben juntos en NW. Gracias :-)

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  3. La magia se puede tocar, y leer...Gracias.

    Besos y un fuerte abrazo.

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  4. La magia se vive en la escritura y en la lectura. A veces se superpone en ambas. Depende del escritor y de quien le lee. Gracias Atxia.

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