Atrapada en un lugar del espacio-tiempo indeterminado, la mansión —cuyos habitantes no pueden abandonarla pues han sido seducidos por ella —, puede despertar en cualquier lugar o época de un modo imprecedible. Eso lo decide la pluma del escritor o escritora que se aloje en Mhanseon. Pero… ¿quién vive en la mansión? Pasa y lo comprobarás.

19 de febrero de 2012

Esencia por Atxia


Akane se despierta con los primeros rayos del sol. A pesar de la serenidad que reina en la casa, Akane necesita bañarse en la armonía de la naturaleza. Ella es su guía en la búsqueda de la tranquilidad, de la paz, del silencio que necesita para estar atenta.

Sale de su habitación y, cuando llega al final del pasillo, ve la puerta de la habitación de Louise entreabierta. “Qué extraño, con lo celosa que es Louise de su intimidad. ¿Estará bien?”  Llama suavemente. -¿Louise, estás ahí? -nadie responde. La habitación está impecable. Mira a su alrededor y apenas encuentra objetos personales, como si fuera la estancia de una persona acostumbrada a viajar sin equipaje, consciente de que todo lo que necesita está en su interior. Se acerca al escritorio que hay frente a la ventana que da a su querido invernadero. Junto a un portarretratos, del que supone será una fotografía de su marido e hija, hay unos pequeños frascos de cristal con unos rollos de papel en su interior. A su lado, junto a un recipiente vacío, un folio con un pequeño poema, apenas dos versos escritos con una elegante letra, un nombre y una fecha.

“Escucho ese latido, eterno,
que se antepone al silencio.”

Samai, Camboya, 1976


Akane coge el portarretratos y mira la fotografía. Es una escena divertida en la que un hombre moreno, de rostro anguloso y unos dulces ojos almendrados, eleva por el aire a una niña de unos siete u ocho años con una cara risueña y pecas que le dan un aire travieso. Unos pasos airados atraviesan la habitación asustando a Akane. -¡Deja eso ahora mismo! –grita Louise mientras intenta quitarle el portarretratos. En el forcejeo, la imagen se cae al suelo rompiéndose el cristal protector en mil pedazos.
-¡Mira lo que has hecho!
-Pero yo...Louise, lo siento, no era mi intención.
-¿Ni siquiera entre estas paredes puedo encontrar un poco de paz? ¿Quién te ha dado permiso para registrar mis cosas?
-Yo... vi la puerta abierta y entré a ver si estabas bien.
-Ya, como si a alguien le importara lo que pudiera ocurrirme. ¡Vete, aléjate de mí! 
Akane sale corriendo sin poder evitar que las lágrimas aneguen sus ojos, mientras Louise, con furia, recoge los cristales de suelo y, al tirarlos a la papelera, se corta la mano. Lousie asombrada de conservar aún la capacidad de sentir dolor, mira como las gotas de sangre ruedan por su palma. “Llevo tanto tiempo escondida entre plantas, que  me he olvidado de que soy humana.” Su marido, desde la fotografía, parece asentir. “Quizás haya sido demasiado dura con Akane. Ella siempre ha sido amable conmigo y, cada vez que ha intentado acercarse a mí, solo ha recibido desplantes.” Tras lavarse y curar la herida decide ir en su búsqueda. Mira en su habitación, en el salón, en la sala de música, en el comedor... y, al no encontrarla, se dirige hacia el bosque.

Hace frío. Nubes de tormenta se ciernen sobre el horizonte. Louise se sube el cuello del abrigo para resguardarse del inmisericorde viento de enero. –Akaneeeeeee. Las primeras gotas comienzan a caer cuando llega al borde del lago y la encuentra sentada en una roca.
-Vamos, regresemos a casa.
-Déjame tranquila...
-Ya tendremos tiempo de discutir después. ¿No ves que se avecina una tormenta? Deja de comportarte como una chiquilla.
Akane se levanta ofuscada y, sin mediar palabra, comienza a caminar. Louise va tras ella. Las gotas de lluvia se multiplican y ambas corren hasta guarecerse en el invernadero.
-Akane, yo...lo siento.
-¿Sentir? ¡Tú no sabes lo que es sentir...! ¿Crees que eres la única que ha sufrido? Te escondes entre tus plantas, en tus poemas...Tu vida está vacía, solo albergas odio.
Louise, con el rostro lívido, se sienta en un banco que hay a su lado.
-Qué fácil es juzgar sin conocimiento de causa, Akane, confundes odio con rabia. Si, siento rabia porque no comprendo que el ser humano, siendo capaz de realizar verdaderos prodigios, se haya convertido en un ser autodestructivo que devasta y mutila los sueños de la buena gente. He aceptado que no tengo influencia en el devenir de muchos acontecimientos, soy consciente de ello, demasiadas personas han muerto en mis brazos como para no saberlo...pero admitirlo no me exime de la responsabilidad de cambiarlo. Dices que mi vida está vacía, qué equivocada estás...Soy heredera de un plan que Yerik, mi marido,  y yo comenzamos hace años y  me legó tras su muerte. Recoger en mis poemas la esencia de aquellos que no pudimos ayudar y salvar en vida. Recordarlos, preservar su memoria, recatarlos del olvido que supone formar parte de una fría estadística...Sentir y saber que ninguna muerte carece de sentido.

Lousie se levanta y, sin añadir ni una sola palabra más, se dirige hacia la casa. Una vez en su habitación, tras secarse y cambiarse de ropa, se sienta en el escritorio. Coge un folio de papel y escribe:

“La calle amanece gris,
vacía, distinta…”

Constantin, Rumania, 1985

Alguien llama a la puerta. Louise la abre y se encuentra con Akane que le muestra, sin decir nada, unos frascos de cristal. Louise sonríe. Es la primera vez que Akane la ve sonreír.

Atxia

6 comentarios:

  1. “Escucho ese latido, eterno,
    que se antepone al silencio.”

    Samai, Camboya, 1976

    “La calle amanece gris,
    vacía, distinta…”

    Constantin, Rumania, 1985.

    Me gusta la poesía, me encanta la poesía breve.
    Preciosos los 4 versos con fecha. Muy bueno también Esencia. Akane es otro de mis personajes favoritos. Pero al margen, el relato inmpecable.
    Ni le quito ni le pongo.
    Magnífico.

    Y tengo una duda.

    Seré un espíritu errante sobre Mhanseon. ¿Es que nadie más opina?

    Me refiero a los que estamos fuera de la Mansión.

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  2. Gracias, Old Tree, por tus palabras hacia mi texto y por el esfuerzo que estás haciendo...No sé si serás un espíritu errante sobre Mhanseon, pero te aseguro que te has convertido en la esencia de este blog.

    Te prometo que cuando disponga de más tiempo, tengo unos días complicados por delante, vendré a errar por todas estas estancias a tu lado.

    Un abrazo

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  3. A mi es que esta historia me encanta. Al igual que en otras ocasiones funciona como el modelo de "muñecas rusas" que yo le llamo, una historia dentro de otra. Lo que ocurre es que en esta ocasión, son muchas historias, unas dentro de otras. Qué bien llevado a través de esos pequeños poemas o simplemente frases. Un plan precioso, muy conmovedor y además muy bien escrito. El final, simplemente maravilloso. Qué dulcura. ¡¡Felicidades, Atxia!!
    Laura Frost

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  4. Es un texto tan bueno, tan original, tan lleno de cosas. La realidad más impresionante que la ficción, siendo la ficción la que recrea la realidad...

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  5. Toda historia es una historia interminable decía Michael Ende, y qué razón tiene, ¿verdad, Laura? Ocurre en la realidad y, por supuesto, en esta realidad que vivimos en Mhanseon.

    Un beso y gracias.

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  6. La pena, Emilio, es que la ficción solo pueda recrear la realidad y no cambiarla, ¿verdad?

    Un beso y gracias.

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Al escrit@r que escribió este cuento le encantaría conocer tu opinión y aprovecha para darte las gracias por visitar Mhanseon.

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