Atrapada en un lugar del espacio-tiempo indeterminado, la mansión —cuyos habitantes no pueden abandonarla pues han sido seducidos por ella —, puede despertar en cualquier lugar o época de un modo imprecedible. Eso lo decide la pluma del escritor o escritora que se aloje en Mhanseon. Pero… ¿quién vive en la mansión? Pasa y lo comprobarás.

12 de febrero de 2012

La Destrucción de Mhanseon. I por Kudzu

Estoy dentro y desde dentro destruiré 
la obra de Keridil Torn.

Borraré de este mundo todo rastro de Mhanseon y de la estirpe maldita que lo creó. Restableceré el equilibrio entre mi mundo y este y vengaré todo el dolor que Morrigan nos produjo con su engaño su abandono y su traición. Mi mundo se muere y yo soy su última esperanza.

"En toda muerte debe haber arte", dice el lema de mi casa. Soy un asesino. No soy cruel, cobro deudas y saldo cuentas con la cantidad de sufrimiento adecuada. He tardado días en matar a alguna de mis presas, con otras han bastado unas horas  y otras han muerto tras un suspiro, sin aviso ni dolor. Soy heredero de un arte milenario.

Morrigan llegó a nuestro mundo hace más de doscientos años, era una niña cuando apareció en el centro de la Villa y fue tal la sorpresa que produjo su presencia que el Consejo se reunió excepcionalmente para analizar el fenómeno.
Sabíamos que venía del mundo de Losotros pero nunca antes uno de ellos había sobrevivido en el nuestro sin ayuda. Sólo nosotros conocíamos las puertas que los comunicaban y sólo nosotros podíamos abrirlas, pasar al otro lado y traer, eventualmente, a un nativo. Las puertas se mantenían cerradas. Excepcionalmente, se abrían cuando el Consejo necesitaba más sueños,  cuando era necesario buscar algún proscrito que, huyendo de los de los cazadores, pasaba al otro lado o cuando uno de los nuestros renunciaba a su vida aquí.

Usábamos los sueños de Losotros para nacer, crecer y alargar nuestras vidas. Manteníamos un equilibrio perfecto. No abusábamos del robo de sueños. Las visitas al otro lado eran escasas y muy vigiladas.

Morrigan vino a romperlo y a poner en peligro la existencia de todo mi pueblo, de todo mi  mundo. Ya de niña podía moverse entre ambos e incluso era capaz de abrir puertas a otros que nunca imaginamos que existieran. Era dulce y encantadora o tozuda y caprichosa cuando se obstinaba o no se hacía su voluntad.


El Consejo no fue capaz de tomar la decisión adecuada. Les hechizó una niña capaz de generar sueños sin límite. Sueños que nunca habíamos probado. Una niña con el don de abrir puertas. Quizá la ambición nubló el  entendimiento de nuestros Ancianos, la ambición o el deseo de asegurarse una fuente interminable de energía onírica y de fantasías que asegurasen la vida de nuestro pueblo. Y, en lugar de devolverla a su origen, la acogieron y entregaron su custodia a mi familia para que creciera aprendiendo nuestras costumbres, nuestros ritos y nuestra forma de vida.

Vivió con nosotros y se educó con mis hermanos menores. Con el tiempo, conocimos parte de su historia. Contó que su padre la obligaba a usar su don para convertir la mansión que estaba construyendo en un acumulador de sueños y fantasías. La forzaba a crear puertas y a extraer toda la energía posible de los mundos a los que se abrían, energía que luego quedaba atrapada en los muros, en los techos, en los suelos… en cada parte de Mhanseon. Un día de invierno, Morrigan cansada y agotada, escapó por una de sus puertas puerta aprovechando un descuido de sus vigilantes.

Durante veinte años Morrigan creció con nosotros, se convirtió en una mujer. Fueron las dos décadas más felices de mi pueblo. La Villa creció, nuevos habitantes llegaban a diario, los juegos ocupaban casi todas las horas del día. Tejíamos los sueños que ella nos entregaba y cada lienzo que salía de los telares del Consejo era más bello que el anterior. Guardábamos el trabajo para épocas de escasez aunque estábamos seguros de que esa abundancia nunca acabaría.

Hasta el día en que Morrigan desapareció. Y con su ausencia llegó el mal a La Villa. Empezamos a debilitarnos a enloquecer y a disolvernos en la Nada. Se acababan los sueños y no podíamos conseguir más porque en su huida había sellado todas las puertas.

Reuniendo la voluntad de lo que quedaba de mi pueblo conseguimos abrir una pequeña grieta en el muro que separaba ambos mundos y por ese hueco pasé a este lado para recuperar la esperanza de los míos y cobrar las deudas con Mhanseon y su dueño. Estoy consumiendo las últimas energías de los míos.

Los seis arquetipos de Mhanseon bloquean los caminos por los que los sueños y fantasías pasan a mi mundo y por eso debo matarlos uno a uno. Sin odio. Hay que limpiar la  broza antes de derribar el árbol. Ya no son personas y tampoco son fantasmas. Pero pueden morir.

No verteré su sangre ya que no son culpables de servir a los designios del amo de Mhanseon. Cada uno morirá con armas de este lado. No puedo usar las del mío, lo prohíben las reglas de mi casa. Cuando un asesino es mandado fuera de La Villa debe vivir y matar como uno del exterior. Aquí mataré como uno de Losotros. Usaré sus debilidades como palanca para derribarlos.

¡Los conozco tan bien! He seguido sus vidas reales y su vida en la prisión de Mhanseon intentando evitar su muerte. No he encontrado salida a este dilema. Casi son mi familia.

Tengo que usar medios de este lado pero puedo infundir en mi arma un mensaje que se revelará instantes antes de la muerte. Cada uno sabrá el motivo. No hay justicia si no hay castigo y no hay castigo sin revelación. La presa debe morir sabiendo, claramente, por qué muere.

Verteré la sangre de Keridil, me ungiré con ella, la beberé. Puedo hacerlo porque es uno de los nuestros. Exiliado en este mundo por orden del Consejo. Desterrado en este lado, a roto los pactos que le permitieron seguir con vida.
Y para él tengo el mejor castigo. Llevo guardada la muerte de cada uno de los habitantes de mi mundo. Vivirá cada muerte antes de la suya.

Akane es la primera y el invernadero es el lugar elegido.
Cuando Akane muera, la alegría volverá a correr por los caminos de los sueños. Ella representa ese sentimiento y lo bloquea. Alegría especiada de congoja. Sus sueños de mares en calma, de paseos por playas interminables, volverán a mi mundo. Los recuerdos que mezclan ternura y rencor por su madre volarán de nuevo.
Akane fuma. Y su pipa es el arma elegida. He añadido a su mezcla de tabaco preferida una mezcla de opio, ruda, dedalera y nicotina. Morirá con rapidez y sin dolor. Aspirará el humo de su pipa y nunca lo exhalará.

Kudzu

4 comentarios:

  1. Es uno de los relatos más inquietantes del mes..espero con muchas ganas la continuación..¿qué planteamiento más original..¡¡¡¡

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  2. Esta historia me ha resultado de las más originales del invernadero. Creo que Kudzu se ha salido de lo establecido con esta historia. Y bueno, solo desde el principio ya genera una gran expectación.
    ¡Felicidades!
    Laura Frost

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  3. Confieso que el relato de kuzdu es mi favorito, qué imaginación, qué planteamiento más interesante. Espero ansiosa la continuación.

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  4. Kudzu... das miedo..."No hay justicia si no hay castigo y no hay castigo sin revelación. La presa debe morir sabiendo, claramente, por qué muere." Menuda inquina bien escrita tiene tu personaje, será un placer seguir tus próximos asesinatos (igual se arrepiente, qué lástima)Felicidades, no es fácil escribir para provocar sensaciones limítrofes, el pavor es su frontera.

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Al escrit@r que escribió este cuento le encantaría conocer tu opinión y aprovecha para darte las gracias por visitar Mhanseon.

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