
Los días transcurrían tranquilos en la mansión. Todos los huéspedes parecían concienciados de cumplir el contrato y se encerraban gran parte del día en sus habitaciones para escribir. Yo no sabía cómo eran capaces de hacerlo, aquella casa ocultaba grandes misterios y todos sus huéspedes, con movimientos casi programados, parecían no darse cuenta de esas habitaciones misteriosas que permanecían cerradas, de esos personajes que nos perseguían con su mirada desde los cuadros, tratando de captar nuestra atención, y de esas melodías melancólicas...