Atrapada en un lugar del espacio-tiempo indeterminado, la mansión —cuyos habitantes no pueden abandonarla pues han sido seducidos por ella —, puede despertar en cualquier lugar o época de un modo imprecedible. Eso lo decide la pluma del escritor o escritora que se aloje en Mhanseon. Pero… ¿quién vive en la mansión? Pasa y lo comprobarás.

4 de abril de 2012

El cuaderno de Victoria por Nucky



Desde la noche del 13 de febrero nada había sido como antes. El comportamiento de Vichoff se había alterado, en ocasiones parecía esforzarse para aparentar esa normalidad a la que me tenía acostumbrada. Le pregunté algunas veces por aquella noche y siempre repetía lo mismo “No hay nada más, niña, te lo he contado todo” y buscaba enseguida otro tema sobre el cual dialogar. Pero no podía engañarme, habíamos pasado el suficiente tiempo juntas para saber que algo me ocultaba. “Qué es lo que viste, Vi”, ¿por qué no me lo cuentas?”. “¿De qué tienes miedo?”. Todos esos pensamientos me rondaban por la cabeza.

Lejos de seguir presionándola, decidí investigar por mi cuenta sabiendo que aquello me costaría unas cuantas explicaciones y yo no era demasiado buena dándolas.

- Niña, ¿quedamos luego para dar un paseo?
- No voy a poder, quiero terminar un relato que tengo empezado.

Creo que ella se daba cuenta de mis mentiras porque no es algo que se me de bien y  mis respuestas podían llegar a rozar el absurdo.

-  Entonces te veo luego, ¿no?
-  Ummm, bueno, no sé, no me encuentro bien.
- ¡Pero si esta mañana te he visto corriendo por el jardín!  En fin, estaré en mi cuarto, si te apetece pasa a buscarme.


Aún así, por muy absurdas que fueran, siempre respetaba mis decisiones y se despedía como si no pasara nada.

Aproveché uno de esos momentos para dirigirme a la biblioteca, había visto que a las tres de la tarde no solía haber nadie en ella, pensé que si yo había aceptado pasar un año en Mhanseon a cambio de dejar allí una copia de mis relatos, quizás la condición de los anteriores huéspedes fuera la misma. Tras varias tardes sentada, en el mismo lugar, frente a la escalera que daba el acceso a la biblioteca, intentando explicarme cual era el orden que seguían aquellos libros, encontré un cuaderno anillado escrito a mano cuya autora decía ser Victoria Robles. Las historias que relataba desprendían gran imaginación pero, siempre, por una razón o por otra estaban inacabadas. Volví varias tardes a leer aquel cuaderno, aprovechando las horas en las que se encontraba vacía. Una de ellas, estaba tan inmersa en la lectura que no percibí esa sombra que acostumbraba a planear sobre la mansión. El conde estaba en lo alto de la escalera mirándome. Sentí de nuevo el miedo pero, esta vez, le miré desafiante y apartó la mirada mientras se alejaba caminando lentamente. Fue una sensación de victoria, aunque me duró poco porque noté cómo mis manos se aflojaban dejando caer el cuaderno al suelo. Al cogerlo, el pico de un papel asomaba, estaba segura de no haberlo visto antes, aquello me extrañó porque creía haber revisado todas las páginas del cuaderno.

Desde que leí la nota, no podía dejar de pensar en ella, tenía que contárselo a Vichoff, como no estaba en su cuarto, pregunté a Marion, ella siempre sabía donde se encontraban los huéspedes. Me indicó con su dedo índice el comedor. Marion era una mujer muy amable pero de pocas palabras. Cuando accedí, me la encontré comiendo una hamburguesa acompañada de una generosa cantidad de patatas. Antes de que pudiera decir nada, ella se adelantó, como bien sabía hacer, para decirme “Ni se te ocurra decir nada, niña”. En realidad no iba a decirlo, o sí, era la primera vez que veía a Vichoff comer una hamburguesa, algo un poco cómico tras todas las charlas sobre dietética que había tenido que soportarle.

- No iba a decir nada, Vi.
Al pronunciar estas palabras, se me escapó una sonrisa.
- ¿Entonces, a qué viene es sonrisita?
- Nada, simplemente…
- Vale…, no lo digas.

Me senté a su lado, cuanto me hubiera gustado tener una cámara cerca para inmortalizar ese momento. Esperé a que acabara y cuando lo hizo me preguntó.

- ¿Y a ti que te pasa? .Mira que estás rara y misteriosa últimamente
-¿Yo? …. Yo no soy la que… – corté la frase y miré al plato vacío.
- Bueno, me la he comido ¡¿Y qué?!

No quise hacerla sufrir más con ese tema y puse la nota sobre la mesa, la extendí para que pudiera leerla.

Victoria, no sabes lo que me apena oírte decir eso. ¿Estas seguras de la decisión que has tomado? Seguro que todo ha sido un malentendido. Si te vas, sabes que te echaré de menos, pero antes de que decidas nada, por favor, necesito verte una vez más. Nos vemos en la buhardilla mañana a las 5:00. Allí estaremos tranquilos, el conde no nos verá, ya sabes cuanto odia ese lugar.

- Interesante, niña, una de estas noches tendremos que subir a la buhardilla.
- ¿Y eso? ¿Qué esperas encontrar allí, Vi?
- Algo sobre…. , bueno, sobre el autor de esta nota.
-Ibas a decir un nombre,¿verdad?
-¿Qué nombre?, yo no iba a decir ningún nombre ¡¿Y tú, dónde has conseguido esta nota?!
- ¿Qué nota? – dije guardándomela en el bolsillo.

Vichoff y yo volvíamos a hacer equipo, ni si quiera esos pequeños secretos habían interferido en nuestra amistad. Aunque los motivos de aquellos silencios fueron bastante diferentes, el mío, “orgullo”, el de ella, “protección”. Nunca fui consciente de eso en la casa, ella siempre hacía las cosas por una razón justificada. Cuanto me hubiera gustado agradecérselo, ya es demasiado tarde…

Nucky

4 comentarios:

  1. ¿Cómo que es demasiado tarde? Otra vez me dejas con esta angustia un mes más. Sin saber qué ocurre con Louise y su misteriosa nota, sin saber que ocurrió entre Vichoff y tú, sin saber...

    Esto no se hace. O quizás sí, Nucky. Una buena escritora debe atrapar al lector, y tú lo consigues.

    Besos y un fuerte abrazo.

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  2. Siento a esta Victoria muy cercana a la mía. Y eso es lo más que puedo decir de un relato sobre ella no escrito por mí. Porque yo amo a Victoria Robles. Es mi personaje preferido, mi único personaje acariciado y cuidado. La única elegida para caminar por mis escritos de Mhanseon. Asi que, cuando he leído tu relato, algo ha sobre-saltado sobre las sábanas dobladas de mi interior y las ha estirado de nuevo para que los sueños de Victoria se encuentren protegidos para siempre. Gracias Nucky, qué bonito relato y que bien construido y matizado.

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  3. Muy bueno, Nucky. Y ese "demasiado tarde.." qué hábil, qué treta para dejar al lector con las ganas. Espero que desveles el misterio en la próxima entrega. Enhorabuena, escritora.

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  4. Vaya final.. es un relato que me ha enganchado y de una gran calidad, no podía ser menos.Un abrazo..

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