Atrapada en un lugar del espacio-tiempo indeterminado, la mansión —cuyos habitantes no pueden abandonarla pues han sido seducidos por ella —, puede despertar en cualquier lugar o época de un modo imprecedible. Eso lo decide la pluma del escritor o escritora que se aloje en Mhanseon. Pero… ¿quién vive en la mansión? Pasa y lo comprobarás.

2 de junio de 2012

Cumpleaños por Nanny


En cuanto acaba un frugal desayuno, Louise se marcha al jardín, a hundir sus manos en la cálida tierra, a sentir el aroma de sus flores, a sentir la brisa en el rostro. Hoy tiene menos ganas aún de relacionarse con nadie de lo que es habitual en ella. Se ha levantado antes que los demás, se ha preparado unos sandwiches para almorzar y no piensa abandonar el trabajo con las plantas mientras el sol brille en el cielo.

Hoy más que nunca Louise desea, necesita, precisa de la soledad porque hoy, justamente hoy, es el cumpleaños de su pequeña y los recuerdos pesan y duelen tanto que no le quedan fuerzas para lidiar con banalidades sociales.

Hoy a Louise le duelen las entrañas, casi como si se hubiera puesto otra vez de parto, pero hoy no parirá una preciosa niñita sino un dolor caliente y profundo que le desgarra el corazón. 

Mientras hunde sus manos en la tierra, Louise siente que las primeras lágrimas comienzan a brotar al tiempo que los recuerdos inician su triste desfile: Louise luciendo, orgullosa y feliz, su enorme tripa de embarazada rumbo al hospital; Louise tumbada en la cama, soportando los primeros dolores, mientras su marido le sujeta las manos; Louise en el paritorio, exhausta, empujando con toda las fuerzas de que es capaz mientras aprieta los dientes para no soltar ni un sólo grito... y, por fin, su niña, su preciosa niña, con su carita arrugada, sus ojos cerrados, su diminuta manita cerrada en torno a su dedo. Su pequeña comiendo por vez primera, su niña en brazos de su orgulloso padre, su hijita dormida a su lado. Y los primeros pasos, y su primer mamá y...

Los recuerdos ahogan a Louise mientras sigue cavando, plantando, quitando malas hierbas, regando... Intenta contener el llanto que se le agolpa en el pecho y, entonces, desde la sala de música surge una música triste, una melancólica balada de trompeta. Benjamín está tocando y, como si supiera lo que Louise necesita, ha escogido una melodía llena de nostalgia, aflicción y dolor que sacude a la mujer como una ola y permite que el llanto, por fin, se desborde y rompa contra sus ojos.

Louise llora hasta caer rendida y, entre sus amadas flores, se queda dormida y sueña con la mano de su pequeña agarrada a la suya mientras pasean bajo el cálido sol de primavera...


Nanny

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